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13 enero, 2012

Cada vez que me alejo de Grecia, me siento melancolica

Estos son fragmentos publicados en nuestro blog navegando por grecia en Octubre del 2011. Es la despedida, la última, de ese pais al que tanto admiramos. Pero volveremos en 2012.

Ahora sí que me voy, de verdad, otra vez. Y como otras veces; esta mas funesta; me siento mal. La evocación de todo lo que me ha sucedido aquí; bueno y malo; muy bueno y muy malo; me pesa y me llena de melancolía. Tengo el corazón arrugado y acurrucado en alguna parte de mi cuerpo; en el estomago quizás; y me siento como una renegada desertora que abandona un barco cuando todavía se oyen las voces de los náufragos. Yo no puedo hacer nada, pero… no me consuela.

Cuando veo la estela del ferry que se aleja; me aleja; y se estira sin final, separando el Este del Oeste; todavía resuenan en mi cabeza las conversaciones con los amigos que he dejado; los pequeños dramas anónimos de un país estrangulado.

– ¿Qué vamos a hacer ahora? Grecia es muy pequeña ¿Cómo vamos a vivir?

La gente no tiene dinero. El estado cada semana saca un nuevo impuesto. La gente no tiene dinero. La gente no paga los impuestos. El estado se los cobra en la factura de la luz. La gente no tiene dinero. Les cortaran la luz. El estado sube el IVA de productos básicos. La gente no tiene dinero. La gente no va a las tabernas. Las tabernas cierran. El estado no recauda el IVA. El estado se inventa un nuevo impuesto. La gente no tiene dinero

– ¿Qué es Grecia? ¿Un tubo de ensayo? Experimentan hasta donde se puede asfixiar un país sin que explote.
– ¿Por qué Grecia? ¿Será porque es el único país de Europa en el que todo era estatal? Los puertos, los autobuses, la compañía de telefonía, de la luz…

Eso no huele a neoliberal. Ni tampoco el que todavía persista en Grecia un partido comunista de peso. No sé, no sé.

¿Será que no han comprado suficiente armamento?

Sí, sí que lo han hecho, con los créditos que les dieron, con el dinero que deben. Van a comprar más. La gente no tiene dinero.

Una chica me regala uvas y un pepino. Yo a cambio le doy galletas de chocolate.

¡αλλαγη! (Intercambio)

Hemos subido ambas por los pelos al ferry, no había ni un sitio para el coche. Mañana se prepara otra gran huelga general y la gente se apresura a salir en el barco de hoy como sea.

– Esperad aquí. Si a última hora podemos recolocar camiones os meteremos a vosotros.

Esperamos. El Ferry sale a la 22:30. Son las 22: 20. Empezamos a impacientarnos.

– Para no perder tiempo, lo mejor es que me paguéis el importe del viaje. Si luego no hay sitio yo os devuelvo el dinero.

Los alemanes de mi lado me miran desconcertados. Yo me dirijo la primera a pagar, conozco a los griegos bien y sé que es su forma de funcionar.

– ¿Sin recibo?- Pregunta el alemán y le respondo con una mirada fulminante.

22:30. Ya hemos perdido la esperanza cuando aparece un joven en una moto.

– ¿Quiénes son?

– Estas 7 personas.

– Seguidme. Seguid a mi moto.

Salimos todos a la carrera y entramos en el ferry con las ruedas chirriando. Con nuestros coches acabamos de macizar las bodegas.

– ¡Es increíble! No tenemos billete. Me dice el alemán.

– Ya te lo darán. Los griegos no roban. Estas en el Ferry ¿No?

Otra mirada.Creo que ya no hay peligro: no se dirigirá a mí en el resto del viaje. Prefiero charlar con la chica de las uvas y de los pepinos; me resulta más interesante.

Adiós Hellada. Για Grecia.
Στο καλώ να πάτε

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En velero por Grecia ,
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