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22 marzo, 2013

La luna nos engaña

Que fácilmente se ve la luna en el cielo; y que hermosa; pero ¿Cuántos serían capaces de predecir por donde aparecerá hoy? Si nos fijamos en ella, nos daremos cuenta que se necesitan ciertos datos astronómicos para adivinarla. A veces corre alta culminando sobre nuestras cabezas y otras parece arrastrarse cerca del horizonte. Durante días sale por el SE  para luego salir por  el NE ¿Cuantas veces la vemos a la vez que el sol? ¿Cuántas en el negro cielo estrellado? ¿Por qué en ocasiones permanece visible día y noche y en otras corre veloz a esconderse?
Todos y cada uno de los elementos de la órbita lunar tienen alguna perturbación, cosa que convierte el estudio de su movimiento en uno de los problemas más complejos de la mecánica celeste. Pero esta asombrosa imprevisibilidad suya, ha llevado a los astrónomos a estudiarla desde muy antiguo; la fascinación por su locura. Metón, Eratostenes o Galileo, fueron algunos de los hechizados.
La luna gira alrededor de la tierra y esta alrededor del sol, pero ambas orbitas son diferentes y están inclinadas unos 5 grados y además esta inclinación varia en el tiempo. La declinación máxima  de la luna  puede alcanzar, según los años,  entre unos 28,5ºN/ 28,5ºS, y unos 18,3ºN/ 18,3ºS. Ello se traduce en que puede culminar a mayor altura que el Sol (cuya declinación varia entre 23,5ºN y 23,5ºS a lo largo del año) o a menor, dependiendo del punto de su ciclo en que se encuentre.
Mientras el Sol recorre su ciclo que lo lleva de la declinación máxima (solsticio de verano) a la mínima (solsticio de invierno) y vuelta a la máxima en un año, la Luna hace lo mismo en un mes, con lo cual la altura que alcanza en el cielo varía drásticamente semana a semana.
Cada día retrasa su salida, pasando en medio mes de salir cuando el Sol se pone; Luna llena; a hacerlo junto con él; Luna nueva; y desaparece cada mes unos pocos días. A veces la vemos en el cielo por la mañana, en su fase decreciente, o por la tarde, en su fase creciente. Si la Tierra no rotara, lo que se vería sería la Luna cruzando la bóveda celeste de oeste a este durante dos semanas, y luego estaría dos semanas ausente (durante las cuales la Luna sería visible en el lado opuesto del Globo). Sin embargo, la Tierra completa un giro cada día (la dirección de giro es también hacia el este). Así, cada día le lleva a la Tierra alrededor de 50 minutos más para estar de frente con la Luna nuevamente (lo cual significa que se puede ver la Luna en el cielo). El giro de la Tierra y el movimiento orbital de la Luna se combinan, de tal forma que la salida de la Luna se retrasa del orden de 50 minutos cada día.

Cada 19 años se completa un ciclo metónico; la Luna vuelve a la misma posición respecto al Sol, sincronizándose momentáneamente con él. El nombre de ciclo proviene del astrónomo griego Metón, quien había señalado ya esta coincidencia alrededor del 432 a. C. El puesto de un año en este ciclo se llama número áureo, quizá porque era grabado cada año en los pilares de un templo en Atenas y era utilizado para el cálculo de la fecha de fiestas y celebraciones.

Para situarse mediante la luna, los marinos tienen que hacer tal cantidad de correcciones que normalmente suelen elegir cualquier otro astro más amable. Nunca he conocido a nadie que navegara con un sextante y la luna. Pero además de por su locura la luna embruja con su misterio. ¿Cuántos ciclos biológicos se sincronizan con las fases de la luna? La luna seduce a las aguas, que se mueven a su ritmo con las mareas; a las hormonas de las hembras  que llevan ciclos menstruales de igual duración a los lunares; la luna marca los días de pesca, la fecha de las buenas siembras, la puesta de huevos de las tortugas, dirige el viaje de los insectos nocturnos que se orientan por la inclinación de sus rayos, maneja el rendimiento de la fotosíntesis en las plantas y de la composición de su savia; cualquier leñador o carpintero sabe que la madera no es la misma cuando talas el árbol en luna llena o en cuarto menguante. Y además de ser tan prolífica en influjos, encima se le atribuyen efectos paracientíficos.  Hasta se hablaba de la enajenación transitoria, asociada con su ciclo, de los lunáticos. Tan arraigada estaba la creencia de que ella era la culpable, que algún diccionario decía que el lunático era “el loco cuya demencia no es continua, sino por intervalos que proceden del estado en que se halla la luna”. Por no mencionar a los licántropos. Cuantas cosas sorprendentes suceden durante la luna llena.

¿Sera que la loca es ella?
A esta entrada le va  la  Luna de Papel de Manos Hadjidakis,  de perlas.
Luna de papel Costa engañosa Si me creyeras un poquito Todo sería realidad

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En velero por Grecia , ,
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