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11 noviembre, 2011

Navegar en velero y medioambiente

A parte de comentar temas sobre navegar por Grecia, también nos gusta hablar de temas de actualidad nautica general.

Recientemente han sido publicados unos artículos en la prensa que han soliviantado a la comunidad de navegantes deportivos  españoles. Leer artículo

El tema es el siguiente:
Las anclas de los yates destruyen el lecho de Posidonia de las playas de Formentera. La noticia es tendenciosa, la fotografía más; el ancla de Gulliver en el pais de Lilliput. Nada parecido al ancla de un yate normal de recreo.
Aparentemente, el único causante del retroceso de las praderas de Posidonia es el arado de las anclas al enterrarse en el fondo. Es curioso, porque entre las principales agresiones que merman esta barrera se encuentran los vertidos incontrolados procedentes de urbanizaciones, las  industrias, la acuicultura, así como la salmuera de las desalinizadoras y los efectos de la pesca de arrastre.
El Ciclo anual de la Posidonia oceánica se caracteriza por el desarrollo, crecimiento y pérdida de las hojas. Debido a las altas temperaturas del verano, se va depositando una serie de organismos animales y/o vegetales llamados “epifitos”, que van cubriendo la totalidad de la hoja, impidiendo que esta pueda realizar su fotosíntesis, van perdiendo su color y muere . Estas hojas muertas son arrastradas por las corrientes y las mareas, apareciendo al final del invierno en las playas de manera natural.
El motivo de su sensibilidad es que la especie está adaptada a condiciones constantes de luz, temperatura y salinidad y muere si se modifican ligeramente; es muy sensible a los cambios ambientales; una desventaja  evolutiva, por otro lado, frente a  su terrible enemiga la Caulerpa Taxifolia, capaz de crecer en todas las temperaturas y en condiciones de salinidad y luz muy variables; ventaja evolutiva. “El azar y la necesidad”  ,implacable con los débiles, que desde comienzos de los tiempos rige el devenir evolutivo (J.L. Monod, 1970).
Pero no voy a entrar en discusiones sobre la conveniencia o no del conservacionismo ecológico; está claro que un grupo de dinosaurios conservacionistas hubieran dificultado nuestra aparición en la tierra, así como la de tantas otras especies. Y no voy a hacerlo porque yo realmente  creo que es positivo intentar preservar la naturaleza que encontramos al nacer, dada la velocidad a la cual los humanos modificamos nuestro entorno, mucho más rapida que la de los dinosaurios.
Pero lo que si me parece aberrante es el conservacionismo yihadista, intolerante y oportunista.
Seamos sinceros, se trata de multar, de prohibir, de recaudar dinero; la posidonia es accesoria. O que me explique porque no les importó la misma Poseidonea, la  que había en el puerto de La Savina cuando hicieron su ampliación, para dar cabida a esos yates que tanto vilipendian, o las urbanizaciones a pié de playa, la flota de arrastre desproporcionada, las autopista que cruzan la isla de Ibiza de parte a parte, los veloces ferries que nos transportan a la isla en un pis-pas, dejando el mar como una batidora  y el campo de golf de Es Vedrá, cuya construcción ha aprobado ese mismo Govern  Balear. Todas la plantas y arboles que deberan arrancar para construirlo quizás no tengan importancia ecológica; está claro que nacer de pie es fundamental en esta vida.
No niego que las anclas hagan destrozos, pero una cosa es cierta: los barcos desaparecen después de las vacaciones; los edificios, puertos y piscifactorias se quedan para siempre.
Y para vigilar y multar ¿habrá que poner policía? ¿Iran en barcas de remo o de vela para no contaminar?¿ Los barcos de recreo que salen del puerto; y que han pagado cantidades desorbitadas por amarrar; tendrán que irse a altamar para bañarse? O ¿Quizás a otras calas de plantas menos importantes?
Pero lo más doloroso, lo que más me indignó fueron los comentarios de la gente que leía la noticia. La gente de a pie, que cree que los barcos solo los tienen los ricos; la verdad es que al final lo conseguirán; y que está encantada de que los multen; mientras los observan desde las habitaciones de sus hoteles o de sus frescos coches en carreteras asfaltadas, construidos  ambos sobre dunas  y al borde del mar.
“¡Si ,si que los multen! Al fin y al cabo ¿No tienen tanto dinero? 100€ no son nada para ellos.”
Este país es terrible, no deja respirar, todo está prohibido y además nos alegramos. Nos alegramos de que prohíban los toros; no me gustan;  nos sonreímos si al vecino le prohíben fumar ; yo he conseguido dejarlo; nos encanta que no dejen  jugar a la pelota en la arena; yo no juego; de las neveritas en la playa ; es botellón; de que no se pueda conducir sin camiseta; yo tengo aire acondicionado.
Navegar, tener un barco, es una opción de vida tan válida como el apartamento en Torrevieja, pero más interesante. No solo navegan las grandes motoras de millonarios, si no también, el pescador del llaud, los propietarios escuelas náuticas, los patrones de chárter y todo un sector profesional que intenta ganarse la vida; cada vez mas difícilmente. El mundo de los yates está lleno de funcionarios con familia y un pequeño velero, de  gente muy diversa de clase media a los que les gusta sentirse náufragos por unos días, los que han comprendido la frase de Pompeyo:
No entiendo como os podéis alegrar.
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